El deporte como método formador de líderes comunitarios

Publicado el 26 - 02 - 2016

Experiencia de la Fundación DAD

Compartimos un artículo del diario Clarín sobre una organización que utiliza el deporte como método de integración social.

 

El deporte como método formador de líderes comunitarios

Cuando el deporte es dar

Clarin - Deporte - 16/02/16 - 11:17

La Fundación DAD desarrolló una metodología que, a través del juego, brinda oportunidades de autogestión para que habitantes de barrios vulnerables puedan salir adelante.

No tenían mucha idea de lo que hacían Melchor Villanueva y el cura Aníbal Filipini aquel día de finales del 2002, reunidos en la casa del sacerdote en el Barrio La Cava. Apenas contaban con un par de convicciones. Una de ellas la escribió en un trozo de papel el propio ministro religioso: “El deporte convoca, saca a los chicos de las esquinas, les brinda una opción”. La otra, la llevaban escritas en lo más profundo de su ser: el deseo de ayudar a los habitantes de barrios vulnerables.

El poner manos a la obra, sin embargo, derivó en algo mucho más organizado aunque tan sólido como el anhelo de brindar ayuda: a partir de programas deportivos en los barrios, se creó la Fundación DAD (Desarrollo a través del deporte), la cual desarrolló una metodología específica para formar comunidades líderes y provocar un verdadero cambio.

“El deporte tiene la particularidad de que representa todo lo que se vive en un barrio: hay adversidades, hay que poner actitud, relacionarte con otro, con otro del otro lado, de la vereda de enfrente”, explica Mario Seeber, hoy presidente de la organización y desde 2007 parte de la misma.

Con este principio, el equipo multidisciplinario de DAD, compuesto de unas diez personas, se dedica a acompañar procesos de desarrollo que organizaciones deportivas y sociales llevan adelante en distintas comunidades. “Es muy bueno hacerlo con otras organizaciones porque siempre está la semillita del ego y es mejor hablar de ‘nosotros’ y no de ‘yo’”, considera el dirigente deportivo.

Actitud y relación, las claves

Esta metodología “se centra en la actitud y en los vínculos”, cuenta Seeber. Se trata de una aplicación del mundo del deporte a la forma en la cual se desenvuelve una comunidad. “No se compite solo por goles o tries, sino también a partir de los valores. La competencia es sana, el tema es cómo la canalizamos”, explica. En este sentido, detalla que a la hora de jugar, los chicos deben hacer una autoevaluación de tres aspectos: su relación con uno mismo, con los otros jugadores y con el entorno, que responden respectivamente a valores como el compromiso, respeto y responsabilidad. “Eso se pone en juego en el tercer tiempo, en el cual trabajan con un mediador”, agrega. A la vez, aclara que este punto se trata a un modo similar al empleado por el Fútbol Callejero, aunque con un enfoque más psicosocial que deportivo. “Se basa en construirse uno y así empezar a dar al otro”, cierra el presidente de la organización.

De todas formas, el trabajo de DAD no termina con el tercer tiempo y la transmisión de los valores. Si bien siempre destacan que su labor es adaptable a cada comunidad específica, hay una premisa: hacer que quienes habitan en el barrio sean protagonistas y aprendan a autogestionarse, para salir adelante. “Hay muchos chicos de estos barrios que hoy no pueden decir que no tuvieron oportunidad. Hoy ellos son los que han intervenido en sus vidas, tienen familia, salen adelante, trabajan, estudian”, apunta Seeber.

¿Cómo se logra la intervención de las personas en la realidad en la que viven? La respuesta que desde DAD brindan a este interrogante es un proceso de tres etapas, que en total duran alrededor de 4 años. En la primera de ellas, se genera un vínculo con chicos del barrio y, con el deporte como herramienta, se convoca a participar. Luego, se los capacita para que ellos, desde su experiencia, abran un nuevo espacio deportivo para niños más chicos. Posteriormente se los acompaña en el proceso de autogestión. Uno que aspira, claro, a resultar de modelo para trasladarlo más allá del deporte.

“Nuestro espíritu es que la clave para lograr un verdadero cambio es articular. Esto implica que se construya a partir de diferencias, que cada uno aporte su especificidad en formar una comunidad líder”, destaca. Mario. Algo que, desde luego, no se logra de la noche a la mañana: “Los argentinos somos más asistencialistas, estamos más para los momentos de crisis. Nosotros desde DAD tratamos de estar antes que eso, de recorrer un camino”.

Entre los programas en los que DAD aporta esta metodología se encuentran los de Rugby y Hockey en los Barrios, que realiza junto a Botines Solidarios y busca llevar estos deportes a comunidades con menos oportunidades. O el programa Libertad desde el Deporte, en el cual jóvenes que están en conflicto con la ley y en unidades carcelarias mejoran sus conductas mediante la práctica deportiva (un programa llevado a cabo también con Botines Solidarios y con el Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires y Unicef). Fútbol femenino en Virreyes, programas en coordinación con parroquias de Corrientes y Rosario o el trabajo en comunidades de Escobar con la Fundación Pérez Companc son otros de los lugares desde los cuales DAD busca el cambio social.

Si bien cada uno de estos casos ha dado muestras del potencial del deporte para comprender la realidad que viven muchos chicos de barrios marginales, desde la fundación conocen esto hace mucho. Es por ello que siempre recuerdan una anécdota ocurrida cuando la organización nacía: mientras un grupo de chicos del barrio La Cava se entrenaba corriendo, uno se puso a llorar. Inmediatamente pararon, hicieron una reunión y él confesó entre lágrimas que su madre había fallecido. “A partir de ahí nos empezamos a dar cuenta de que este espacio podía ser un lugar de desarrollo humano para acompañar los procesos de los chicos. Ellos no fingen al hacer deporte y así se detectan estas situaciones con más pureza”, cuenta Mario.

“En los barrios aprendí muchísimo, me encontré con mucha riqueza. El gran desafío es hacerla salir a la luz”, analiza Seeber, quien desde 1997, una década antes de llegar a DAD, había comenzado a trabajar en los barrios, movilizado por las injusticias que veía y por lo que él llama una “experiencia espiritual”. “De los barrios vulnerables se habla mucho de lo malo que hay, pero no de lo bueno que tienen”, destaca.

Un futuro lleno de sueños

Además de implementar la metodología señalada, en DAD también crearon el movimiento Deportistas por la Paz, que busca fomentar el respeto a través del deporte, y también desarrollaron los torneos “DxP”. “Son torneos que hacemos entre empresas para generar calidad de vida de las mismas y a su vez generar recursos para los programas de la fundación”, explica Seeber.

Además de este ingreso, DAD cobra una tarifa por aportar su metodología. Aunque, para llevar a cabo los ambiciosos planes que tienen, desde la fundación aspiran recibir donaciones que permitan crecer.

Es que, los objetivos son a gran escala: “Soñamos con poder generar la estructura suficiente para poder terminar de desarrollar estos programas, que nos permita hacer más expansiva nuestra misión, que los jóvenes tengan una opción de vida distinta, que haya una nueva realidad, que rompan los paradigmas”, resume Mario.

Todo, siempre, con su metodología como bandera. Una que trata de procesos de autogestión pero cuyo secreto está en otro lado, tal como lo entiende quien hoy dirige la fundación: “En última instancia, nuestra metodología encierra el amor, amar y respetar al otro, permitir que sea en toda la dimensión que es capaz de ser”.

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