La pasional razón del fútbol (primer tiempo)

Publicado el 01 - 07 - 2015

En este primer tiempo analizaremos la actuación del árbitro institucional dentro y fuera del campo de juego mundial.

El Mundial de Fútbol ya está aquí entre nosotros. Con sus apasionados y sus detractores, sus negociados y sus incondicionales, la angustia, la decepción, la alegría…Lo cierto es que casi todo el mundo parece paralizarse ante el grito eufórico que sucede luego del primer puntapié.

     No hay que ser un erudito para darse cuenta de la evolución que ha tenido el deporte en general, y el fútbol en particular, en los últimos años. Hemos asistido a la mercantilización de todos y cada uno de los aspectos que verticalmente componen al fútbol. Desde la televisación colonizada por la exclusividad del grupo empresarial de moda (en la Argentina tras una larga lucha hemos democratizado el placer) hasta la publicidad en los rincones más insospechados del estadio, desde el desubicado y fosforescente botín del jugador-héroe hasta los nombres de los estadios que van olvidando las leyendas que pisaron sus pastos para transformarse en la fría denominación de una marca transnacional. El fútbol, como toda experiencia de la vida, ha abierto sus puertas al credo neoliberal del libre mercado y con ello ha sentenciado su belleza. El dictador neoliberal, en este caso, no fue ningún presidente latinoamericano traicionando a su base popular. El responsable de semejante cambio debemos buscarlo en el secretismo suizo de la FIFA, que se ha erigido como entidad soberana cuyo presupuesto consta, entre otras cosas, de todos los beneficios obtenidos por la explotación de los derechos publicitarios, la venta de material audiovisual y de los ingresos generados por la mascota de cada competición internacional.

     Si económicamente la FIFA no es ejemplo de equidad, su posicionamiento político a lo largo de la historia también ha dejado bastante que desear. Solo dos ejemplos ilustran lo precedente. Durante el mundial celebrado en la Argentina 1978, donde los gritos de dolor eran acallados por electrizantes goles y torturas, el presidente de la FIFA, Joao Havelange, exclamó “Por fin el mundo puede ver la verdadera imagen de la Argentina” . En otra ocasión durante la guerra de independencia argelina frente a Francia en 1958, Argelia formó una selección propia y se enfrentó a Marruecos. Ese pecado marroquí le valió la desafiliación de la FIFA por varios años, mientras que los jugadores argelinos fueron inhabilitados para ejercer el futbol de forma profesional de por vida. Decididamente la política exterior de la FIFA no sólo es europeizante y occidentalista sino que se vale de los mismos instrumentos del imperialismo, manteniendo la exclusividad soberana de la decisión atada a una pelota de fútbol.

     En este sentido, hace pocos días, la selección argentina tuvo un “violentísimo” gesto. Salió a la cancha con una bandera que decía “Las Malvinas son argentinas”. Como el imperialismo no deja nada a medio hacer y la FIFA es, como muchos otros organismos internacionales, garante de la paz, la seguridad y la buena costumbre (siempre que sea paz, seguridad y beneficio para Europa) ha salido a denunciar la actitud argentina por considerarla una incitación a la violencia. Sin embargo, la usurpación británica por casi 200 años de las Islas Malvinas y la realización de ejercicios militares en territorios que no les pertenece son acciones que fomentan la buena vecindad y la amistad entre naciones. Es claro que la FIFA, en cuestiones que atañe a la relación entre Estados, ha sido siempre un árbitro parcial que solo expulsa a quien no juega su propio juego…después de todo, ellos han inventado las reglas.

 

Fuente:

  • Galeano, Eduardo. El fútbol a sol y sombra. Siglo XXI. Bs. As. 2006
  • www.infobae.com/2013/05/17/711109-el-mundial-1978-una-pantalla-esconder-las-atrocidades-la-dictadura
  • www.ole.com.ar/mundial/argentina/Reto-FIFA_0_1156684332.html
  • www.diarioregistrado.com/mundial-2014/95015-la-fifa-analiza-sancionar-a-la-afa-por-el-reclamo-de-malvinas.html