ONU, medios poderosos

Publicado el 08 - 05 - 2015

Esta semana la ONU ha aceptado la propuesta ofrecida por nuestro país para generar un marco regulatorio frente a los procesos de reestructuración de deuda externa.

Hace una semana compartimos un artículo llamado “Medios y denigración”. La nota intentaba demostrar como los medios de comunicación son creadores y reproductores de diferentes dispositivos de denigración de nuestro país.

   En este artículo veremos como ante una noticia que debería ser positiva y esperanzadora, los medios de comunicación nos muestran, sin intentar ocultarlo ya, todo su arsenal negativo y denigratorio de lo propio.

   La noticia en cuestión se trata sobre la propuesta argentina elevada a las Naciones Unidas y aprobada por una inmensa mayoría de votos.

   El hecho fáctico, real, es que nuestro país elevó una propuesta para crear un marco legal internacional que regule los procesos de reestructuración de deuda pública.

   Como establece la nota ofrecida más abajo, el trabajo diplomático argentino fue exitoso. Sin necesidad de amenazar, sancionar, invadir o declarar la guerra a cualquier otro país, se gestionó el apoyo necesario para que el proyecto sea aceptado por 124 votos favorables, 41 abstenciones y 11 en contra. Recordemos que el mecanismo de votación de la ONU es un país, un voto. Si bien la ONU no es la panacea de la justicia internacional debido, entre otras cosas, a la existencia del Consejo de Seguridad ¿Qué importa quién votó en contra o quién votó a favor? Los votos valen lo mismo. Que, luego, en la implementación del marco regulatorio las potencias que votaron en contra no cumplan, es otra batalla que se deberá librar a posteriori. Lo cierto, lo objetivo, lo real, es que se aprobó la propuesta. Algo impensado años atrás.

   Por otro lado, este artículo, más allá de procurar acercar esta noticia, también procura dar cuenta de cómo opera la denigración en los medios.

   En una nota aparecida en el suplemento iEco de Clarín los mecanismos de denigración y sujeción a los países centrales se activan sin tapujos. Ya desde el título se anuncia lo que el diario rescata del hecho “que los pesos pesados votaron en contra”. Luego en la nota, el periodista Gustavo Bazzan frente a los 11 votos negativos (de 176 posibles, o sea, poco más del 6%) exclama ¡Pero qué 11 votos!. Para el caso de la votación a quien pertenecen esos 11 votos es indiferente. El problema vendrá después, mucho después, cuando se reglamente la regulación. Pero, en este caso, no. En este caso lo único que importaba es que el dictamen sea favorable. Luego la propia nota se contradice, o mejor, demuestra el poco sentido común de su argumento (recordemos las zonceras jauretcheanas) ya que dice que quienes votaron en contra, los que quieren mantener el statu quo, son aquellos que manejan la economía financiera mundial. ¡Menudo descubrimiento! Que los ganadores no quieran cambiar las reglas de juego. Ni siquiera es conveniente nombrar a estos países como colaboradores de los fondos buitre, como se ha querido hacer desde algunos sectores del oficialismo. Estos países que votaron en contra, ganadores durante años, lógicamente que se opondrán a toda regulación que intente modificar, alterar o cambiar las reglas de juego.

   Y como refuerzo que nos hiere en lo más profundo que nuestro orgullo y también en la memoria de nuestros héroes, el periodista nos recuerda (casi como si fuera una burla de un periódico inglés) que algo similar ocurrió con nuestro reclamo soberano sobre las Islas Malvinas.

   Les dejamos ambas notas que denotan la importancia para la economía mundial en general y para la región en particular sobre lo acontecido esta semana.