El Tratado Transpacífico bajo la lupa

Publicado el 27 - 07 - 2016

Consecuencias del pacto mundial que se viene

 

La visita del Presidente Barack Obama a Cuba y posteriormente a la Argentina, a pocos meses de finalizar su mandato, visualiza unos Estados Unidos recuperando la influencia históricamente construida sobre su “patio trasero”, que fuera cuestionada por distintos gobiernos de América Latina durante el nuevo siglo.

El rechazo al ALCA, la consolidación de los procesos de integración regional como la UNASUR o CELAC, y la apertura a las relaciones político-económicas con potencias emergentes, como China o Rusia, han desafiado el liderazgo del país norteamericano en la región.

Sin embargo, las consecuencias de la crisis internacional que desde el 2008 viene afectando a las economías del mundo han sido tanto económicas como políticas, operando de distintas formas sobre las sociedades de países centrales y emergentes. El retroceso de los Términos del Intercambio para la región, la desaceleración del crecimiento chino y su demanda, el nuevo status quo hidrocarburífero y los efectos financieros de la flexibilización cuantitativa de las economías centrales, son condicionamientos muy fuertes para los modelos de desarrollo/crecimiento en América Latina, sean estos propensos al consumo interno, la apertura comercial o la necesidad de flujos crediticios; y es en este contexto que avanzan los “Mega Acuerdos” comerciales que azuzan la Agenda Económica Global.

 

Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP)

En la actualidad el tablero internacional se encuentra conformado no tan solo por diversos bloques internacionales y/o regionales, sino por distintas “Zonas de Influencia” en la que cada actor predominante del concierto internacional marca el pulso de las Relaciones Internacionales.

La aparición del Acuerdo de Asociación Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés) merece la atención por sus posibles consecuencias tanto económicas, pero por sobre todo políticas. Conformado actualmente por Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Estados Unidos, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam, el TPP es el intento de acuerdo en materia de inversión y comercio más grande de la historia. Desde el punto de vista de Joseph Stiglitz  y Adam Hersh, escudado en el concepto del Libre Comercio, el acuerdo afianzará zonas de comercio administradas por los Estados Unidos. Pese a ello la mayor implicancia para los países firmantes de este esquema de integración sería la instauración de un nuevo ordenamiento que suponga la primacía de las empresas multinacionales por sobre las decisiones soberanas de las naciones.

Se trata de una iniciativa firmada el 3 de febrero de 2016 por doce países de América, Asia y Oceanía, que en su conjunto representan el 40% del PBI mundial y aproximadamente el 27% de las importaciones y el 24% de las exportaciones mundiales.

Con la intención de consolidar un contrapeso a la creciente influencia de China, se impulsó este acuerdo cuyas negociaciones se vienen llevando a cabo desde hace 7 años de manera secreta, por tanto, no se conocen los detalles del tratado, aunque si se sabe que abarca la desregulación o flexibilización en materias tales como acceso a nuevos mercados, reglas de origen, regulaciones aduaneras, políticas de competencia, comercio transfronterizo de servicios, propiedad intelectual, mercado laboral, defensa comercial, políticas de competencia, y asuntos ambientales, entre otras.

En relación al comercio de bienes, los países miembro del TTP se comprometen a eliminar o reducir las barreras arancelarias sobre productos industriales.

En cuanto al sector agrícola, además de la eliminación o reducción de aranceles, se promueven reformas a las políticas públicas, inclusive a través de la eliminación de subsidios a las exportaciones agrícolas, trabajando de manera conjunta en la OMC para desarrollar disciplinas sobre empresas comerciales gubernamentales de exportación, créditos a la exportación, y limitando los plazos permitidos para las restricciones a las exportaciones de alimentos a fin de proporcionar mayor seguridad alimentaria (sic) en la región.

En lo referente a la propiedad intelectual, son varias las alertas que se encienden sobre todo en relación a la industria farmacéutica y la restricción para la fabricación de medicamentos genéricos.

Entre las consecuencias proyectadas, podemos destacar la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo, un nuevo disciplinamiento en la división internacional del trabajo y la destrucción de sectores industriales incipientes con su correlato en la reprimarización de ciertas economías o bien, el abaratamiento de la mano de obra a nivel global con su consecuente aumento de la desigualdad social y económica.

 

Argentina cada vez más cerca del TTP

En palabras de la actual Canciller Susana Malcorra, deberíamos

hablar de las relaciones exteriores como políticas de Estado, desideologizando lo que se hace (…) Todas las plataformas que existen- regionales, globales- se van a usar para el interés argentino. No va a haber una aproximación ideológica a esas cuestiones. Todo aquello que sirva a los intereses argentinos va a ser usado de una manera madura. No va a haber antinomias (…). Otro elemento fundamental es que la diplomacia debe ser un camino para que los factores económicos se maximicen

En consecuencia, la política exterior que asoma es subordinada al ambiente económico. Sin embargo, esta interpretación de las relaciones internacionales no pretende prescindir de los bloques regionales, sino que por el contrario busca resignificar alguno de ellos. Si el MERCOSUR fue ideado bajo la égida del libre comercio, en los últimos años y sin perder su carácter económico, la incorporación de Venezuela y Bolivia marcaron un tímido y ligero cambio en su concepción, pero que en la práctica, las relaciones entre pares siempre fueron solidarias y basadas en una empatía sobre las cuestiones interiores de cada país. Por ello el comportamiento regional mancomunado ante los desafortunados sucesos en Ecuador, Bolivia o Paraguay durante los últimos 5 años, respecto del valor de la Democracia. Los recientes acontecimientos en Brasil y la cuasi nula respuesta Argentina, marcan una nueva línea, bastante “aséptica” y preocupante.

La Canciller Argentina también admitió la realización de negociaciones hacia dentro del MERCOSUR para lograr un Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea y los Estados Unidos:

cualquiera de esas decisiones debe ser consensuadas en el Ámbito del MERCOSUR, así como lo estamos intentando hacer con la Unión Europea (…) Pensar que Argentina sola se va a lanzar a este tipo de acuerdos es negar la existencia del MERCOSUR 

La elección del mandatario argentino de asistir al Foro de Davos en Suiza para luego no asistir la IV cumbre de la CELAC es elocuente de la política internacional del gobierno argentino actual.

Compartimos un breve video que explica muy bien que es el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TTP, por sus siglas en inglés) y sus implicancias para la región.