Los muros de la vergüenza

Publicado el 02 - 07 - 2015

La celebración de la caída del Muro de Berlín nos hizo reflexionar sobre los muros actuales. ¿Cuántos creés que existen? Leé la nota y te sorprenderás.

   Hace algunos días se celebraron los 25 años de la caída del Muro de Berlín y se realizaron varios festejos en diferentes partes del mundo. La historia del muro de Berlín es la historia del odio y la división. Miles de familias, de hijos y padres, de esposas y esposos, de amantes, separados por la confrontación entre dos regímenes políticos. La primacía de la política sobre la vida humana suponía, y lo continua haciendo, la conformación de un Estado total, de un Estado que sin importar su ideología necesitaba construir un mundo simbólico total, que atraviese todo la que pueda existir de real e irreal.

   En este sentido el muro de Berlín es también la construcción de dos realidades ficcionales enfrentadas. Ficcionales porque al igual que ocurrió con otros casos históricos, por ejemplo el Imperio Austrohúngaro, son las zonas fronterizas las que mayor influencia reciben del centro, es decir, es en las áreas de contacto con otras administraciones donde se refuerza y endurece la presencia del Estado total. La construcción del muro de Berlín responde a esta lógica política mientras que operativamente servía para que, de uno y otro lado, no huyan hacia la ciudad controlada por el adversario, aunque debemos reconocer que el mayor flujo se dirigía de este a oeste de Berlín, es decir, desde la Alemania Democrática controlada por los socialistas hacia la Alemania Federal en manos de las fuerzas occidentales. La parte capitalista de Berlín tuvo su época de esplendor, sostenida por las burguesías mundiales frente a la pobre estrategia socialista de mantener a través de la fuerza y la disciplina a una población maravillada por los colores frenéticos de una Berlín irreal y subsidiada.

   La destrucción en 1989 de esa separación entre dos realidades disímiles fue, y debe serlo, motivo de celebración. Cientos de muertos ha dejado este muro de la vergüenza. Pero debemos, también, recordar que en la actualidad existen numerosos muros, reales y enormes, que se han levantado aún en países que denunciaban al muro de Berlín. Estamos hablando del muro que divide a Estados Unidos de México, el muro que divide a Israel de Cisjordania, al muro que divide la pomposidad irreal de un country de la casa del vecino, del muro que separa la España africana (Ceuta y Melilla) del continente. Esos son los muros que hoy habría que derribar. Sin embargo, son festejados como forma concreta de mantener a las poblaciones quietas y alejadas. El dinero no. El capital, más liviano que el hombre, vuela por sobre cualquier obstáculo y circula libre, sin restricciones. Los hombres se estrellan contra la muerte mientras que el capital se transforma en un flujo imparable, sin patria ni culpa.

   Este es el mundo que tenemos 25 años después de la caída del muro de Berlín. Una multiplicidad de muros que demuestran los límites de esa libertad que vemos por televisión o en el cine y que encuentra su fin trágico en los cientos de muertos que han salido de Cuba hacia Estados Unidos o desde el norte de África hacia Europa, donde no llegan.

   La indignación, entonces, es contra los muros actuales. Y son muchos. Aquí el listado y algunas fotos de los más representativos:

  1. Muro de Bagdad
  2. Muro de Río de Janeiro
  3. Muro de Tailandia – Malasia
  4. Muro de Uzbekistán
  5. Muro Irak – Kuwait
  6. Muro Irán – Pakistán
  7. Muro India – Bangladesh
  8. Muro de Cachemira
  9. Muro India – Pakistán
  10. Muro Bostwana – Zimbabue
  11. Línea Verde de Nicosia
  12. Muro de Arabia Saudí
  13. Muro frontera Corea del Norte – Corea del Sur
  14. Muro España – Marruecos
  15. Muro de Cisjordania
  16. Muro frontera Estados Unidos – México
  17. Muro del Sáhara Occidental

Estados Unidos – México

 

Israel – Cisjordania

 

España – África


 

 

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