Formarnos, historias de vida en San Juan

Publicado el 02 - 06 - 2017

Entrevistamos a cuatro participantes

La tarde en San Juan está fría, como para caminar con las manos en los bolsillos, aunque elegimos ir por las veredas del norte y por las del oeste, donde no se proyectan las sombras de los edificios. Esto no es una casualidad, en la ciudad la orientación de las calles, el ancho de las veredas y el límite legal a la altura de los edificios hacen del derecho al sol una realidad efectiva. La planificación urbana realizada desde el Estado luego del terremoto de 1944, se puede ver en numerosos aspectos cotidianos.

Llegamos a la Facultad de Ingeniería y las semitas llegaron antes que nadie, acompañadas de las medialunas bañadas en almíbar y de Carlos para conectar los equipos. Las y los participantes llegan a horario y van saludando y charlando con sus profes, Fabián y Yanina. El encuentro tiene alegría y afecto, como cuando estamos por empezar el partido, la mateada o la juntada con los amigos. Alguien cuenta por qué no vino la clase pasada y otro cuenta que recién ahora puede empezar y se alegra al saber que puede engancharse todavía.  A las seis de la tarde, el sol empieza a ocultarse detrás de las montañas, deja de iluminar la pantalla y el aula se oscurece justo cuando comienza la transmisión.

Luego de la clase charlamos con cuatro participantes, personas con historias, motivaciones y objetivos muy distintos, pero que ya conforman una comunidad que comparte el sueño de formarse como dirigentes para trabajar por otros y con otros.

Fátima  estudia ciencia política, tiene 24 años y se enteró de Formarnos en el grupo de whatsapp de sus compañeros de la Facultad. Es una militante “en la política universitaria y en la calle” haciendo una primera distinción. Actualmente participa de una agrupación, donde tiene “experiencia política”, pero vino al curso porque quiere formarse políticamente. Le preguntamos ¿cuál es el tema que más te motiva a participar? Sin dudar responde “encaminar mi aprendizaje político hacia lo social” y haciendo referencia a la clase que acaba de terminar quiere “hacer política y hacer políticas, formarme bien en eso, en lo  social, en políticas sociales”. El nombre del programa en sí mismo la movilizó, porque se visualiza como “futura dirigente social y política”.

Luego charlamos con Alejandro, abogado de 37 años y asesor de un diputado provincial que representa a uno de los departamentos. En su trabajo, lo motiva “generar proyectos en el ámbito legislativo, que puedan llegar a colaborar con las necesidades sociales… ir viendo las necesidades de cada sector, por ejemplo el sector ladrillero” in disociar las problemáticas económicas de las sociales. En Formarnos encontró un ámbito para incorporar y refrescar conocimientos, en línea con su trayecto de formación, en comunicación y liderazgo, habilidades directivas y comunicación política.

A Rosana le cuesta definir una actividad principal a cuál se dedica, porque es madre, y dicta horas de clase de psicología, estudió un profesorado en psicología, luego una licenciatura casi completa en filosofía y ademas ciencias de la educación. Ese “recorrido casi anárquico por la Universidad” como ella misma lo define, es un conocimiento que está puesto en función de su familia y su comunidad. En el Barrio Portal Cuyano de Santa Lucía trabaja con sus vecinos y, nos cuenta con orgullo que han logrado recientemente conseguir que el Municipio financie parte de la instalación del gas natural. Sin embargo manifiesta la problemática de tener  una “organización muy poco organizada, que se va dando en función de las necesidades” porque al ser un Barrio con tantas necesidades “es difícil armar un grupo cuando la gente está pensando más en llevar un plato de comida a la mesa”. Le preguntamos, entonces en función de su experiencia, ¿cómo hacer para transmitir a sus vecinos el potencial de la organización comunitaria para solucionar tanto los problemas individuales como colectivos?. Rosana nos dice: “necesitás muchas personas que tengan la misma visión… que estén entusiasmados políticamente”. El énfasis de Formarnos en su carácter abierto, sin límites de edad ni requisitos académicos fue lo que la llevó a decidirse, luego de intentar ingresar a otros cursos donde se prioriza la formación política de jóvenes. Finalmente nos contó que dedica mucho tiempo con su pareja a la formación de sus hijas de 15, 11 y 8 años, fomentando en ellas el pensamiento hacia lo colectivo antes que al individualismo. Ese es su proyecto de vida y al saber esto comprendimos que estaba en el aula un jueves a la noche, no sólo por ella, sino también por su Barrio y por su familia, que ella define como “un proyecto de vida”.

Luciana es estudiante de historia y además de trabajar en la universidad es militante del Partido Comunista. Llegó al curso buscando un “espacio de formación política donde se pueda compartir con otros actores diversos… en el debate con otros”. Eligió Formarnos porque se dictaba en la Universidad, suponía y comprobó que iba a encontrarse con personas que tienen otras formas de acercarse a la política, ya que por su militancia siempre estuvo ligada a la orgánica partidaria. Señala que consideró muy importante además que un curso de formación política se realice en el ámbito de las universidades nacionales, porque “lamentablemente la formación política no forma parte de las currículas... de la formación humana que deberíamos tener”. A pesar de las políticas institucionales de algunas universidades que promueven la formación integral, afirma que está instalada muy fuertemente en la sociedad la idea que “la ciencia, la intelectualidad tiene que estar despegadas, desprendidas del compromiso político, que la ciencia es aséptica” y que esto es aún más grave cuando sucede en la Universidad porque “estrecha mucho las posibilidades de formación, de aplicación y de futuro ejercicio profesional”.

Llegó la hora de emprender el regreso por la Ruta 40, no sin antes recorrer un par de cuadras con Gonzalo, un amigo estudiante de arquitectura que convertimos en informante involuntario para esta crónica. Cruzamos frente al Centro Cívico un inmenso edificio abandonado por décadas que hoy reúne casi la totalidad de las oficinas públicas y por el Teatro del Bicentenario, una obra monumental que se levantó en un baldío céntrico.

Estos íconos urbanos de nuestra época, nos hacen pensar en las personas que acabamos de entrevistar, integrantes de la comunidad sanjuanina que creen en lo público y a través de la política buscan reconstruir su Provincia.

Te invitamos como dirigente a sumarte a la comunidad de Formarnos en todo el País, a formarte en gestión pública y social.